El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


EL MARAVILLOSO ARTE DE MOSQUERA




Fantasiosa, mágica y real es considerada la obra de Wáshington Mosquera, interpretada mediante una ardua investigación de lo cotidiano y enmarcada dentro de lo más profundo del ser.

El maestro Wáshington Mosquera, nacido en la ciudad capital, fiel representante del arte plástico ecuatoriano, es uno de los artistas más sobresalientes de esta generación. Sus dibujos y grabados, estilos únicos, nos sumergen en mundos paradigmáticos de realidad y fantasía. El propósito del pintor es develar al mundo la sensibilidad del ser humano, ese ser con errores y virtudes, el que vive, goza, piensa, siente, sufre y se desespera por salir adelante afrontando los problemas del cotidiano vivir.
Una feria taurina sería el antecedente que marcaría la vida del niño Wáshington Mosquera. Espectáculo que se quedaría grabado en su retina a tal punto que al siguiente día, se puso a dibujar láminas taurinas de las fotografías que salían en los periódicos de la época. El inquieto y solitario niño, dibujaba a los toreros y los pintaba con mucho entusiasmo y fe.

Salido de un extracto social humilde pero con un inmenso calor familiar de parte de sus abuelos, Wáshington se obsesiona en aprender a dibujar. Una acuarela de Joaquín Pinto que tenía de tema un perico, apasionó al niño, que día a día, visitaba el antiguo museo del Cuartel Real de Lima, ubicado en el Centro Histórico de Quito, para realizar copias de esa ave. A sus 13 años de edad, decide en definitiva entrar en ese fascinante mundo del arte sin pensar en lo que podría desembocar. A los14, conoce a un grupo de pintores denominados los cuatro mosqueteros, quienes lo acogen en el taller bautizándolo con el seudónimo “Discípulo”, que le sirvió para ser reconocido a nivel nacional e internacional. La exigencia fue tal que tenía metido en su mente la obsesión de convertirse en un gran pintor sin ninguna pretensión de fama ya que no sabía que iba a viajar por muchos países ni tampoco a tener entrevistas cálidas ni enfrentamientos por defender su obra.

Al ingresar a estudiar al Colegio de Bellas Artes, fue concibiendo ese fascinante mundo del arte, al enterarse de nombres extraños, en especial de uno, Alberto Durero, artista grabador del renacimiento alemán. Su impresión fue tal, que se quedó prendado de sus obras, pues tenían una especie de magia en sus ángeles y demonios. El “Discípulo”, iba identificando toda esa arquitectura y mezclándolo con los recuerdos de su triste niñez. Allí, el artista entendió, que el trabajo del arte, debe ser una constante investigación vivencial. “Me considero un investigador de mi técnica y trabajo, abro los ojos y miro lo que pasa en el día a día, veo lo que otros no pueden ver y eso lo llevo al lienzo. Como ser sensible que soy, me conmueven los problemas de las personas y me ponen a analizar”, opinó Wáshington Mosquera.

En su arduo trabajo, aparece la figura del maestro Oswaldo Guayasamín, quien apreció la obra del “Discípulo”, por lo cual, le invitó a trabajar el mural del Congreso Nacional. En ese instante, Wáshington coge práctica, considerada la más intensa de su vida, pues su sueño, era dibujar en soportes inmensos y lo logra gracias a que en ese instante, debía transcribir esos dibujos, a los inmensos paneles, con la supervisión de la figura de Guayasamín.

Luego de una fascinante trayectoria llena de historias y anécdotas, el maestro Mosquera descubre que cada artista tiene una verdad y estilo y asumió el reto de transmitir su propia verdad y lo ha hecho con sacrificio y arduo trabajo.

Cuál ha sido la evolución de Wáshington Mosquera
Su primera exposición la realizó en el año de 1972 en el Centro de Promoción Artística (El Ejido) con el seudónimo “Discípulo”, que luego por sugerencia del maestro Guayasamín, lo abandona, pese a haber obtenido premios nacionales e internacionales con esa identidad. En 1990 entra con fuerza al mundo del arte como Wáshington Mosquera, realiza pinturas en puertas viejas, telas, maderas de desecho, pinta sobre tapas de baúles, sobre tablas apolilladas, crea mundos fascinantes, duros, crueles y fantasiosos. Su estilo marcado desde siempre, lo mantiene hasta la actualidad, tiene un respeto vehemente hacia la figura humana, en un mundo de fantasía, donde sus personajes cobran realidad volviéndose un tanto paradójicos, allí es donde entra la expresividad de la figura humana, que aparece tanto de cuerpo entero como en retrato. Dotado de un dominio del dibujo, Mosquera no exacerba de color sus pinturas, sino en detalles de objetos simbólicos de la vida cotidiana.

Wáshington Mosquera, en sus figuras humanas, no busca belleza física, sino lo mágico, pues no son mujeres corporalmente bellas pero sí espiritualmente. “Lo que busco en mi obra es ese mundo de fantasía, movido por seres un tanto reales pero que se manejan dentro de esa irrealidad fantástica, que van contando escenas y problemas humanos. Por ejemplo, tenemos a una mujer, que habla de la purificación del agua, existen obras suaves como una dama que guarda celosamente un baúl que nadie sabe lo que lleva dentro. Obras de animales, entre los que se encuentra mi perro Dante, que significó mucho en mi vida y en la de los demás. También pinto peces, porque alimentan a la humanidad por siempre. Están los microbios, el saltamontes, insignificante para muchos pero en mi cuadro se inmortaliza, pinto ángeles, pero no el celestial, sino el que tenemos en casa, nuestra madre”.

Wáshington Mosquera cree que para plasmar una buena obra se necesita mucho de la investigación más no de la inspiración. Para él, la investigación siempre lleva a otra cosa, mientras que la inspiración es como una luz que se prende y se apaga.

Jardín de Invierno es el nombre de la obra que el maestro Wáshington Mosquera expuso hace poco en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. El nombre tiene que ver con la generosidad del invierno. Explica que mediante el agua que genera esa estación climática, existe abundancia en todo sentido. En sus obras muestra diversidad de formatos y temas de lo que pasa en el cotidiano vivir, pues en palabras de su propia voz: “es un trabajo de un ser humano para humanos”. Mosquera trata de que su obra sea como su vida, amorosa y sencilla.


Telfs: 022 590 137 / 2290508 cels: 099 294 194 / 098 006 727
Email: mosqueraw@yahoo.com / mosqueraw53@gmail.com
www.washingtonmosquera.com


El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Columnistas

Mentalidad estratégica
César Alarcón

« Ver más

De Esto y de lo Otro
Hugo Ibarra Parra

« Ver más

Entrevista al Padre Javier Herrán

« Ver más

Los Siete mil millones
Marco Robles.


« Ver más

   
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Gral. Ventimilla y Av. 12 de Octubre Nº E10-50 Edificio El Girón Bloque Torre W piso 13 oficina 135
Telf: 2547873 / 02255 2189 / 2502686
Quito - Ecuador 2012

REVISTA DEL EMPRENDEDOR ECUATORIANO
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.