¿Es Quito muy diferente a Londres?” me preguntaron muchos ecuatorianos, al llegar a Quito, Ecuador. Para una chica de Londres, Inglaterra, además de llegar a tierra latinoamericana por primera vez para hacer practicas en la Revista Emprendedores, no podía ni empezar a expresar las diferencias que ya me había encontrado. Y eso después de menos de una semana en este país sumamente rico y variado, a más de 9. 200km de mi propia casa.

Lo que no se puede escapar es la sensación de orgullo que se ahonda en casi todos los aspectos de la vida aquí en el Ecuador. En vez de conversaciones aburridas de dinero, negocios y las luchas de la vida cotidiana que recorren bajo los cielos nublados de Londres, aquí la gente me han entretenido con cuentos sobre la belleza y diversidad de su tierra natal, de la profundidad de su historia y de la riqueza de su cultura.

He comprobado este orgullo en mis viajes en Ecuador. En las caras de ecuatorianos mientras mirábamos treinta metros arriba al proyecto de cinco años, “la Virgen de la Nube”, en sus fases últimas de construcción. Lo he escuchado en las palabras de un nativo mientras habló de su lugar de origen en Azogues, “La Tierra Prometida”, intencionadamente de bromas, pero con algo de orgullo que su sonrisa alegre no podía esconder. Lo he experimentado en el entusiasmo de un gran compañero de viaje, que me introdujo al yaguarlocro y lengua en Otavalo, sánduche y caña en Baños, encebollado y guatita en Quito. Lo he sentido en el afán de mis compañeros de trabajo, en una fiesta espontánea, para enseñar a una chica inglesa sin el ritmo latino cómo bailar salsa y aprender de cumbias, bombas, pasillos y más. Lo he saboreado en los ofrecimientos gratuitos de sánduches por parte de un muchacho en Baños, con muchos deseos de revelar el producto de su trabajo que sacó de su propia tierra. Sin embargo, lo más bonito de esta sensación de patriotismo inmenso (el que no tiene nada que ver con el patriotismo de gamberros futbolistas y bebedores de cerveza de mi propio país) es el deseo de compartir; la gente siempre recibió a esta gringuita de Londres con rostros simpáticos y mucho interés en mi vida allá.

Repetidamente se mencionó que un mes en Ecuador es muy poco tiempo para conocer el país entero, y después de mi estancia aquí, estoy completamente de acuerdo. Pero “viajar no vale nada al menos que aprendas algo”, alguien de aquí me dijo una vez. Llegar a Ecuador, con un nivel de español que me permitió conversar sin problema, he aprendido más de la gente que lo que pudiera haber esperado. Llevaré recuerdos de este encomiable “orgullo de lo suyo” del Ecuador a Londres – donde la gente me preguntará las diferencias entre Londres y la ciudad de Quito que no pueden imaginar – y yo sé que algún día me inspirará para regresar al país y la gente que conquistaron tanto mi corazón.


“Is Quito very different from London?” I was asked by many an Ecuadorian, upon arriving in Quito, Ecuador. To a 21 year old girl from London, England, standing on Latin American soil for the first time, in order to undertake an internship at Revista Emprendedores, I could not begin to express the differences I had already encountered. And this was after under a week in this hugely rich and varied country, over 9200km from my own home.

What cannot be escaped is the sense of pride that permeates almost everything about life here in Ecuador. Instead of dull conversations of money, business and the struggles of daily life that circulate beneath the clouded grey skies of London, here people have regaled me with tales of the beauty and diversity of their homeland, of the depth of the country’s history, of the richness of their culture.

I have seen this pride for myself in my travels here. In the faces of Ecuadorians as we looked thirty metres up at the five-year project, “la Virgen de la Nube”, in its final phases of construction. I have heard it in the words of a local, talking of his homeland, Azogues, “la Tierra Prometida”, knowingly in jest, but with a certain tone of pride that his light-hearted smile could not hide. I have experienced it in the enthusiasm of a travelling companion, introducing me to yaguarlocro (a soup to which you add pig’s blood) and tongue in Otavalo, sandúche (an alcoholic drink made from sugar cane) and caña (sticks of sugar cane) in Baños, encebollado (a fish soup) and guatita (tripe) here in Quito. It has been felt in the eagerness of my work colleagues, at an impromptu party, to teach an English girl lacking in the Latino rhythm to dance salsa and learn about cumbias, bombas, pasillos and more. I have tasted it in the free offerings of sánduche by a man in Baños, eager to expose me to the product of his profession, taken from the produce of his own land. But most beautiful about this over-whelming sense of patriotism (and not just the football hooligan, beer drinking patriotism of my own country) is a desire to share. This gringuita from London has always been greeted with friendly faces and much interest in her life in England.

Repeatedly I have been told that a month is too short a time to get to know all of Ecuador, and after my month here, I can whole-heartedly agree. But “travelling is worth nothing unless you learn”, someone here once told me. And coming to Ecuador, with a level of Spanish that has allowed me to converse freely, I believe that I have learnt more from the people I have met than I ever could have hoped to. I will take my memories of this “Ecuadorian pride” back home to London – where no doubt people will ask me about the differences between London and the city of Quito which they cannot imagine – and I know that one day it will inspire me to return to the country and the people that conquered my heart.


Jacqelyn Guderley


Notas

“CULTURAS MILENARIAS Y PERSONAJES ILUSTRES”
Con razón afirma Eduardo Domínguez Ochoa en el prólogo, que el autor vuelve a enriquecer el patrimonio cultural ecuatoriano al poner a disposición del público este interesante libro, en efecto, se trata de una nueva producción intelectual del conocido estudioso y escritor de estirpe Guillermo Robles López, editada por Imprenta Rocafuerte de la ciudad de Cuenca el año en curso. Con erudición el autor se sumerge en los anales de la historia revisando a la par las prácticas del derecho, enhebrando y rescatando para sus lectores y para el presente la esencia de las culturas de mayor brillo y trascendencia.
“EXILIADO EN EL VERSO”
Afán conjunto de la Casa de la Cultura matriz y el Núcleo de Chimborazo para aglutinar el trabajo literario de Luis Costales Cazar, benemérito de las letras en la Sultana de los Andes. Cuánta inspiración y dominio del lenguaje fluye de su pluma en los poemas sobre la Patria, Riobamba, Bolívar o Junín. Más de seiscientas páginas de vibrante poesía, magistralmente estructurada en verso libre o con el encanto de la rima y la métrica.
MAESTRA BERNARDA ARGUELLO
NATURALEZA VIVA

El pasado mes de julio, Café Libro de la ciudad de Quito, presentó la obra pictórica de la Maestra Bernarda Arguello, quien expuso su última creación con el nombre: “Naturaleza Viva”, que fue un homenaje al Planeta Tierra. Al evento concurrió Manuel Tricallotis, artista chileno nacionalizado ecuatoriano, reconocido por sus diferentes facetas como pintor, escritor y poeta, medios de comunicación e invitados especiales.
El mensaje que expresa la maestra en sus obras es de amor y respeto a la naturaleza, se considera una persona sensible es por eso que pinta animales, plantas, árboles, mariposas y al ser humano en sus diferentes facetas. El realismo mágico es la técnica que utiliza para pintar sus obras, también incursiona en el casualismo y el figurativismo. Pinto todo lo que tenga que ver con la vida ya que es el legado más hermoso que Dios nos dejó”, manifiesta la joven artista.

   

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Quito - Ecuador 2009

REVISTA DEL EMPRENDEDOR ECUATORIANO
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