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DE ESTO Y DE LO OTRO

Se aproxima el fin de un nuevo año; en pocos días, el dos mil once quedará atrás; parecería que cada vez el tiempo apresura el paso y para nosotros los adultos, los años caen en nuestras vidas como hojas secas, como flores sin retoño, casi desapercibidos, apenas dejan huellas. La edad avanza, llega el momento de reflexionar sobre nuestro paso por este mundo y hacer conclusiones de lo hecho, poco o bastante; y, ante todo, si hemos hecho lo debido; ¿habremos sido capaces de haber hecho algo trascendente, para que al momento de partir de este mundo, lo hagamos convencidos de dejar rastro de nuestro paso?

Confieso que no me asusta la proximidad de la muerte, sí la preocupación de que a la hora de la partida, queden tareas inconclusas, dentro de las responsabilidades sociales, familiares y en el ámbito de la realización personal. Por lo mismo, el ser humano entrado en edad, requiere apresurar el paso, concluir lo inconcluso, arreglar lo que tenga arreglo, enmendar en lo que fuere posible y hacer del tiempo que nos quede una existencia solidaria y fructífera. Depositemos en el surco todas las semillas que nos queden.

Con motivo de la proximidad del nuevo año, desde estas líneas, auguro para la humanidad entera mejores días; que renazcan las esperanzas; que se inflamen en los corazones de todas las personas los sentimientos de bondad, fraternidad, solidaridad, generosidad, sensibilidad y amor al prójimo; que vuelva a los seres humanos la sensatez, que nos guíe la razón, que adecuemos nuestra conducta a los mandatos morales; que cesen la ambición y la codicia desmedidas; que los líderes y gobernantes de aquí y de todas partes sean iluminados para tomar el camino correcto, sirvan con amor a sus pueblos, construyan sociedades justas, destierren el fantasma de la guerra y hagan posible un mundo de paz, armonía y cooperación.

Deseamos que las aspiraciones de los ecuatorianos de dentro y de fuera, alcancen realización en el nuevo año; que las familias ecuatorianas se unan y fortalezcan; que avancemos a pasos más acelerados en el desarrollo económico social, con mayor justicia social, traducida en disminución de la pobreza y de la enorme brecha entre ricos y pobres; que transitemos por los caminos de la democracia, de la tolerancia, del respeto, de la búsqueda de acuerdos y dejemos atrás la confrontación, la intolerancia, los dogmatismos y el egoísmo.

2012, será para el Ecuador un año preelectoral, que deberemos afrontarlo con madurez, pensando en el futuro y en la necesidad de acertar, para elegir con sabiduría a quienes mejor nos representen en las distintas estructuras del Estado.

Aspiramos que los problemas económicos que amenazan al mundo y particularmente a ciertos países, puedan ser controlados y superados, evitando sus impactos y que se alejen los presagios de conflictos y guerras a las que suelen conducir estas crisis.

A los ciudadanos de Quito, nos espera un dos mil doce con impuestos aumentados; sabemos que los tributos son el fundamento de la hacienda pública y que con ellos se hace posible la obra pública, la dotación de servicios y el sostenimiento del aparato administrativo; por lo mismo, como buenos ciudadanos debemos asumir nuestros deberes y pagar oportunamente nuestras contribuciones; pero al mismo tiempo, nuestros administradores están obligados a invertir bien esos recursos, manejarlos honradamente, ser austeros, establecer prioridades y demostrar capacidad para enfrentar y solucionar los grandes problemas de Quito y del cantón en su conjunto; demandamos obras y no publicidad. Esperamos que en el 2012, Quito tenga su nuevo aeropuerto en funcionamiento, con vías de acceso; que se arreglen calles y aceras; que se dote de vías y servicios a los barrios marginales.

Que se construyan obras de vialidad que descongestionen el tránsito; que se implemente un plan de semaforización técnico; que se nos garantice seguridad frente al azote de la delincuencia.

Anhelamos que el ritmo de crecimiento de la economía ecuatoriana se acelere y se adopten medidas para la redistribución de la riqueza; que la capacidad adquisitiva de los trabajadores ecuatorianos se incremente razonablemente; que los más de dos millones de ecuatorianos que por su cuenta emprenden y luchan por subsistir tengan apoyo del Estado y de los Gobiernos Seccionales, mediante crédito, apoyo en capacitación, facilidades para comercializar y que cese contra ellos toda forma de persecución. Esos ecuatorianos tienen derecho al trabajo, a que se respeten sus bienes y se les garantice seguridad jurídica.

Es necesario que los derechos que nuestra Constitución proclama, dejen de ser letra muerta y se apliquen. El Estado, debe emplearse a fondo para garantizar a los ecuatorianos una vida digna, donde el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la seguridad social, a una vivienda digna, a participar en la vida cultural y a vivir en un ambiente sano, sean realidad y no quimeras.

En este 2012, debemos esforzarnos por ser mejores ciudadanos, mejores personas, mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos, mejores vecinos. Entendamos, que no somos seres aislados, sino parte del todo; que formamos parte del cuerpo social; que tenemos derechos, pero a la vez, obligaciones; que los derechos de los demás deben ser reconocidos y respetados y aquello nos impone obligaciones. Es hora de asumir responsabilidades, retomar tareas, recuperar valores. Necesitamos hogares bien estructurados y ejemplares; maestros que formen y orienten; educación de calidad y con valores; medios de información objetivos, veraces, imparciales, orientadores, educativos; administradores sensibles, eficientes, honestos, oportunos; políticos honestos, inteligentes, comprometidos, patriotas, capaces.

Redistribución de la riqueza; mejoramiento de la calidad de la educación; resultados visibles en materia de salud; saneamiento ambiental; impedir la deforestación y reforestar para restablecer el equilibrio ecológico, recuperar espacio agrícola y preservar las fuentes de agua; el manejo del agua con equidad y justicia social; democratizar y abaratar el crédito productivo; minería con responsabilidad y defensa de los intereses nacionales; generación de empleo y fortalecimiento del autoempleo; regadío y caminos vecinales; dotación de servicios básicos a la población; eficiencia del aparato estatal, constituyen a mi modo de ver, las tareas pendientes y prioritarias a cuya solución deben encaminarse las acciones del Estado y de los Gobiernos Seccionales. Que el 2012, sea un año de aciertos y de soluciones.

Hugo Ibarra Parra


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