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Al entender la expresión “Desminado Humanitario”, inmediatamente se piensa en existencia, integridad y seguridad. Precisamente para asegurar que estos objetivos se logren, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército Ecuatoriano (C.E.E.) conjuntamente con el Comando General de Desminado y EOD (C.G.D.E.O.D.), integrado por un selecto equipo de soldados militares, ingenieros, expertos y especialistas, trabajan con valor y esfuerzo, paso a paso, por más de doce años, en la riesgosa tarea de liberar a territoritos fronterizos de minas que fueron sembradas en épocas de conflictos armados.
El “Desminado Humanitario” es una actividad que requiere conocimiento, precisión y destreza total, pues significa la desactivación o neutralización de un artefacto o material explosivo no explotado de alto riesgo. Así, el Comando General de Desminado con sus dos Comandos Regionales: el “Amazonas”, localizado en la provincia de Morona Santiago y el “Tarquí” en la provincia de Loja, realiza operaciones para localizar y destruir minas, limpiando estas zonas de un silencioso enemigo.
Una vez firmado el acuerdo definitivo de paz entre Ecuador y Perú, en 1998 se empezaron las primeras acciones de desminado militar, que por su nivel operacional no aseguraban la integridad física y sicológica de quienes las desarrollaban, por tal razón y con el apoyo de organizaciones internacionales como la O.E.A., el país y sus Fuerzas Armadas, se unieron a una campaña de “Desminado Humanitario”, la cual en base a los indicios y registros que dejó el desminado militar, más exigente capacitación, tecnificación y apoyo de nuevas tecnologías, trabaja por más de una década en las fronteras nacionales, sin contabilizar pérdidas humanas y avanzando día a día en la liberación de tierras contaminadas de minas.
¿Quiénes realizan esta difícil tarea?
El Comando General de Desminado y EOD (Explosive Ordnance Disposal) (C.G.D.E.O.D.), es una unidad especial de ingeniería competente en capacitar a su personal y organizar unidades que puedan desempeñar eficazmente tareas de desminado, destrucción y desactivación de artefactos explosivos en estado de riesgo para eliminar el peligro de las minas, artefactos explosivos y coadyuvar al cumplimiento de la misión del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
La rigurosa formación profesional, técnica y sicológica de los soldados del Comando General de Desminado, que desarrollan jornadas de alto riesgo, al limpiar y recuperar zonas de minas, en Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Pastaza, Loja y El Oro rinden exitosos resultados, al no contabilizar bajas en sus pelotones de desminadores y por sobrepasar los cronogramas establecidos en la marcación y limpieza de los territorios infectados.
Al momento, el Comando General de Desminado, cuenta con dos Comandos Regionales; el “Amazonas” localizado en el cantón Tiwinza de Morona Santiago, que ejecuta operaciones en los sectores de “Soldado Monge”, “Shaime” y “Remolinos”, en la selva amazónica fronteriza y el Comando Regional “Tarqui”, localizado en Zapotillo, provincia de Loja, en las orillas del río Chira.
Es necesario señalar que el “Desminado Humanitario” desarrollado por los soldados, obedece a dos procesos con similares acciones pero con diferentes técnicas. El primero de alto riesgo para el desminador, denominado Desminado Humanitario Manual, que lo realiza el Comando Regional “Amazonas” y el segundo entendido como El Desminado Humanitario Mecánico con equipo pesado, desarrollado por el Comando “Tarqui”.
La acción del desminador.....
El trabajo del desminador es, tal vez, el más peligroso del mundo, pues se enfrenta a un enemigo silencioso y muy bien camuflado. Su día empieza antes que el sol aparezca, después de arreglar su dormitorio se encomienda a su más fiel creencia, viste su equipo especial: botas, pantalones, chaleco y casco antiexplosivos, que en conjunto pesa más de 60 libras y de inmediato forma filas junto a sus compañeros para empezar su riesgosa jornada de trabajo.
Después de recibir las instrucciones y los objetivos a cumplirse, el desminador como si fuera a desarrollar un trabajo común, sonriente se encamina al campo de operaciones. Si las condiciones meteorológicas no son las adecuadas, tanto para el trabajo del desminador como para el quipo de paramédicos, soporte terrestre y aéreo, las acciones no inician. Eso sí, los expertos están listos, esperando “luz verde” para empezar su labor. Gracias a estas medidas de seguridad hasta el día de hoy no se contabilizan bajas en las escuadras de desmiandores.
Un equipo de 6 soldados conformado por el jefe de escuadra, tres desminadores, un paramédico y un experto explosivista entran a los territorios a desminar. El jefe de escuadra recuerda las medidas de seguridad, las áreas que serán explorados, maneja la información y el GPS para verificar las zonas de búsqueda, que previamente cuentan con un registro o indicio de existencia de minas.
“Palpé la muerte cuando pisé una mina pero gracias a la inmediata acción de mis compañeros pude sobrevivir. Gracias a nuestra integral formación y al incondicional apoyo de las Fuerzas Armadas, me sobrepuse a este duro golpe, no me dí por vencido y en la actualidad soy un militar que forma a nuevos soldados, que en mí ven un ejemplo de superación. Por eso creo que el trabajo realizado en la desactivación de minas es de vital importancia, pues evita accidentes que marcan de por vida. El “Desminado Humanitario” es una de las labores de mayor importancia y trascendencia desarrollada por nuestro Ejército” Sargento Segundo de Infantería, Luis Wáshington Rodríguez Chito, combatiente de la guerra del Cenepa de 1995.
En selva y río, dos procesos que obedecen a rigurosos parámetros de acción
Después de la instrucciones del jefe de escuadra, el primero en actuar es el que lleva el equipo detector de metales, si este emite una señal, inmediatamente se coloca una señal y con sumo cuidado, un segundo hombre introduce una vara imantada a 20 cm de profundidad alrededor de la señal, de comprobar la existencia de una mina, la descubre sigilosamente hasta localizarla para que el experto explosivista, a través de una carga cónica explosiva la desactive. Estas operaciones en el caso del Comando “Amazonas” que trabaja en la selva.
En el caso del Comando “Tarqui”, el proceso inicial es similar, una escuadra de desminadores comprueba el terreno sobre el que se trabajará en las orillas del río Chira, frontera con el Perú a cinco minutos de Zapotillo. El proceso en la obtención de minas obedece a un sistema mecanizado, al trabajar con maquinaria pesada. Una retroexcavadora blindada para seguridad del operador introduce una gallineta a un metro de profundidad para sacar tierra y con extremo cuidado depositarla en una cernidora “orvi screm”, que cierne y selecciona los residuos finos de los gruesos, en este último, el accionar de los desminadores es clave, al verificar que entre estos residuos no se encuentren minas.
En la actualidad sobre estos objetivos de operaciones no se han encontrado minas, pues la teoría más acertada es que el caudal del río, arrastró los explosivos a corrientes fluviales más profundas, las cuales no significan una amenaza latente.
Además del eminente peligro que conlleva el objetivo de trabajo en los dos Comandos Regionales, hay que apuntar otros factores de riesgo como: el entorno físico, manejo de equipos explosivos, imprevistos humanos y técnicos, que en ambos casos tanto en Morona como en Loja, hacen de esta tan delicada y peligrosa misión una de las acciones más relevantes para la seguridad y desarrollo del Ecuador.
.- En el sector de Zapotillo se cuenta con un 90 por ciento de avance y se espera que entre mayo y junio del 2012, se liberen por completo los objetivos de este territorio.
.- De acuerdo a los últimos registros de minas entregados por el Perú, que representan grandes extensiones de terrenos, sobre todo en las zonas orientales, la O.E.A., aprobó un nuevo plazo de desminado para el Ecuador.
.- Hasta la actualidad, con la localización y neutralización de minas, se liberaron cerca de 70 mil m2 de tierras.
Aliados ejemplares
El Comando General de Desminado y E.O.D., entrena a canes previamente seleccionados para la localización de minas y artefactos explosivos, como un extraordinario apoyo al desminador que se encuentra en el campo de operaciones.
Esta tan acertada decisión responde a dos razones, la primera; por el cumplimiento de normas internas de certificación de los trabajos realizados, el can confirma que el campo explorado esté libre de minas y la segunda por su gran olfato, los detectores que utilizan los desminadores indican la presencia de metales, pero no de minas, en este caso el perro y su extraordinario olfato localiza un artefacto explosivo por la dinamita que contiene.
Son 6 canes que con adiestramiento y total cuidado, han aprobado diferentes cursos de desminado, superando con éxito cada fase de entrenamiento como: Asociación directa e indirecta de olores, búsquedas controladas, moldeo, firmeza en indicación, entre otras. Estos canes, ya han trabajado sobre los terrenos de acción donde intervienen los dos Comandos Regionales de desminado.
Tecnología de última generación...
El Comando General de Desminado y E.O.D. como la unidad certificada por las Fuerzas Armadas y por los organismos internacionales para neutralizar, desactivar y destruir material explosivo, además trabaja con tecnología de última generación, inédita en el país, al contar con un robot traído desde Alemania, que si bien no está directamente vinculado con el trabajo de desminado en los frentes de acción, es una herramienta tecnológica y mecánica de alto nivel en la comprometida tarea de desactivar potenciales amenazas explosivas, sobre todo en las unidades militares que almacenan grandes cargas de municiones y polvorines.
El robot lllamado Teodor, es manejado por especialistas E.O.D., quienes realizaron cursos en el exterior tanto para elevar su nivel de conocimientos como expertos desactivadores de artefactos explosivos y sobre todo para manejar a Teodor y convertirlo en un aliado tecnológico de crucial importancia.
Así, los desminadores, a través de minuciosas planificaciones, estrategias, exigentes medidas de seguridad, a fin de evitar accidentes, soporte técnico, tecnología adecuada, equipos de apoyo aéreo y terrestre, avanzan en esta humanitaria acción, entregando, sobre todo, a las zonas pobladas aledañas, tierras libres de minas, óptimas para la producción socio-económica, además de cumplir eficientemente ante los organismos internacionales que monitorean esta tan peligrosa pero necesaria tarea. Un equipo humano de primer orden, conformado por soldados orgullosos de realizar esta labor por un “Ecuador Libre de Minas”.
C.E.E.: Av. Rodrigo de Chávez OE4-19 y Jacinto Collahuazo
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