IUBICACIÓN GEOGRÁFICA
La Maná, productivo cantón de Cotopaxi, localizada en las estribaciones de la cordillera occidental de Los Andes, con varios pisos climáticos entre 200 y 1.150 msnm. Tiene una temperatura media de 23 grados. Si desea visitar la cabecera cantonal del mismo nombre, puede hacerlo desde Pujilí en aproximadamente tres horas por vía lastrada, actualmente en trabajos de mejoramiento, o desde Quevedo por la ruta de la costa, completamente pavimentada, cuyo recorrido lleva aproximadamente treinta minutos. Cuenta con tres parroquias urbanas (El Carmen, El Triunfo, La Maná) y dos rurales (Guasaganda y Pucayacu). Joven ciudad que alberga grupos humanos de diversa procedencia, fusionando sus manifestaciones culturales.
ATRACTIVOS TURÍSTICOS
Tierra fecunda y gente pujante construyen con entusiasmo el presente y el futuro a partir de su fundación a fines del siglo XIX por Carlos Lozada Quintana, cuando empezó a comercializarse productos de costa y sierra. La fecha de cantonización es el 19 de mayo de 1986. Según algunos investigadores su nombre “La Maná”, hace relación al femenino de mano, en razón de ser “una mano entre sierra y costa”, posiblemente por su ubicación en estratégica geografía donde la vista amplía su iridiscencia hacia espacios abiertos, planos y diáfanos, donde las ondulaciones de la serranía se doblegan ante la suave calidez del clima y la amalgama de las plantas tropicales; otros afirman que tiene relación al “Maná”, citado en versículos bíblicos por la gran riqueza de su tierra que custodia incluso minas de oro y mármol. Tierra fecunda apta para el cultivo de maíz, yuca, café, naranja, caña dulce, plátano y muchos otros productos de su género, albergue de guantas, guatusas, liebres, jaguares, tigrillos, oso de anteojos; variedad de reptiles y aves, entre éstas la nominada ave del paraíso. Su biodiversidad presenta abundancia de orquídeas, bromelias y especies propias del bosque húmedo que, en conjunto aportan a un escenario propicio para la práctica del ecoturismo.
El agua de sus ríos permite un confortable relax en espacios naturales, pues incluso el agua que vierte de la conocida como “montaña sagrada” tiene cualidades energéticas. En tan solo un kilómetro de extensión montañosa el visitante podrá disfrutar de las siete cascadas del Zapanal y si le queda tiempo acercarse a curiosas cuevas de antecedente milenario, balnearios edificados y confortables hosterías reiteran la invitación a conocer este rincón de la Patria.
La alegría y emotividad de su gente sencilla se manifiesta en sus festividades; el carnaval por ejemplo, con desfile, comparsas, regatas y bailes; en mayo el rodeo, corridas de toros y pelea de gallos; en diciembre, en honor a San Vicente Ferrer, se realizan juegos pirotécnicos, bailes y procesiones.
GASTRONOMÍA
La Maná no se excluye del sello tradicional que hace a la comida típica ecuatoriana siempre apetecible en la mesa de nacionales y extranjeros: fritada, ornado, tilapia y otros pecados fritos, encebollado y el infaltable caldo de gallina criolla constituyen una muestra.
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